miércoles, 7 de noviembre de 2007

Piel de Zombie





















Curso de fotografía, organizado por la Bienal de Fotonoviembre en la jaula

Piel de Zombie


Procedimientos fotográficos: un taller sobre la fotografía entendida como muerto viviente y sobre la condición errática del fotografo. Se analizará el azar y el control como factores claves del proceso fotográfico.

Estructura: una jornada de charla sobre procedimientos y flujo de trabajo, mediante el comentario de la obra de la autora. 2 días de trabajo de campo en grupo donde cada participante realizará sus fotos. 2 días para la organización del material y el comentario de los trabajos. Presentación de algunas herramientas útiles de clasificación, manejo y publicación de las imágenes. El bridge, el flickr, galerías web.

Imparte: Teresa Arozena. Fotógrafa.
Duración: 5 días
Lugar: La jaula, Facultad de Bellas Artes.
Fechas: del 26 de noviembre al 1 de diciembre
Horario: de 17: 00 a 20:00
Plazas: 15 personas
Telf.: 922 290 735 –922 290 951

imprescindible: cámara digital

1 comentario:

TOCANUTS dijo...

Llegué temprano pero con ganas del aura Polaroid de Bjorn Sterri. Pregunté cuánto tardarían en abrir y un hombre me dijo que en breve podríamos entrar, que él justo venía a documentar su exposición, se trataba de Matías Costa.

Fotonoviembre se esparce por las salas tinerfeñas y brinda sorpresas como la exposición de la sala Rosa María Alonso en la Plaza de la Concepción de la Laguna. Dos fotógrafos y tres espacios. La parte más grande y menos luminosa la ocupa el montaje de Matías, los otros dos espacios, con ventanales al exterior, son los de Bjorn Sterri.
Pero de entrada un lamento fortuito: no hay ninguna Polaroid en la exposición del noruego. Da a ver dos variantes de su trabajo: unas ampliaciones a modo de placa cuadrada de las Ploaroid auténticas y una serie en blanco y negro de medio formato. Si bien el grano analógico trama por completo su memoria de agua, en el caso de las Polaroid hubiera agradecido encontrarme con el fotograma instante, con ese formato que acaba generando verdaderos objetos. Aún así, se mantiene viva una estela de intuiciones entretejidas, un extraño rumor que habla de lo inmenso mediante lo limitado, de lo público mediante lo íntimo, imágenes con un ineludible olor a carne. Bjorn Sterri no duda en mostrarse, tal como es, anegado por el llanto, rodeado de su familia o contemplando a Alejandra, su mujer. Le veo con claridad. En las que dispara en medio formato, cuyas dimensiones son mas reducidas, desaparece el exceso de luz, el calor que es el padre, el sol que mira mediante el mar y me deja ver el otro lado, el invierno que es lodo y botas de plástico, que es viento y embarazo, que es el rostro agotado de Alejandra. En este caso Bjorn ordena las fotografías de forma cronológica manteniendo una distancia que contrasta de manera muy fructífera con el aura de las pseudo-Polaroid.
El el ala opuesta del edificio tenemos a Matías Costa con el que pude comentar la jugada. Se trata de un dispositivo cuasi cinematográfico centrado en el tema del drama de la inmigración. En este caso no he sentido una emanación tan directa como con el Noruego, se trata más bien de un forzado umbral, de un "en tierra de nadie" que queda muy integrado en cuanto al tema, pero no creo que le favorezca mucho como artista. Él mismo me comentaba que ante las trágicas situaciones que nos muestra prefería relegar su condición artística a una posición más neutra dada la gravedad de las imágenes, pero por otro lado hay una incesante necesidad de encuadre en todas sus fotos. La misma impresión me da el recorrido narrativo que plantea, pues la mezcla de texto, imagen y conjunto parecen la línea de tiempo de un editor de vídeo (al comentárselo me confesó que si tuviera que repetir hoy ese proyecto lo haría con una cámara de filmar). Es decir, algo como artista desea avanzar pero, por una cuestión temática, tiene que retroceder para no imponerse ante una secuencia tan delicada. Terribles momentos que no me impactan en absoluto, acostumbrado como estoy a las atrocidades televisivas, y en los que busco, por la contra, los detalles que me permitan llegar a su mirada.

Muy recomendable.